River Plate, el rey de Sudamérica

River vs Boca
River celebra su cuarta copa Libertadores. Foto tomada de depor.com

Con un 5-3 global, los del río de la Plata consiguen su cuarta Conmebol Libertadores.

Después de haber sido aplazado en dos ocasiones -por lluvia la ida, y una agresión de parte de los aficionados de River al bus de Boca para el juego de vuelta-, Sudamérica ya tiene su campeón, River Plate se corona con un contundente 3-1 en la vuelta a Boca Juniors en el Superclásico argentino. Es la primera ocasión que la final de la copa Libertadores tenía a los dos grandes de Argentina como anfitriones.

A diferencia de la ida, el cuadro xeneize salió con todo desde el pitazo inicial, Boca tenía arrinconado a un River que no encontraba su fútbol ni su desborde ofensivo tan habitual y demoledor.  Los juniors no lograron capitalizar su primera ocasión clara de gol, depositada en los botines de Pablo Pérez luego de un córner donde remató solo dentro del área chica, cuando el partido tenía apenas diez minutos de haber iniciado.

Los millonarios se encontraban táctica y físicamente superados, Boca era un claro vendaval volcado al ataque, llegaba, llegaba, pero no concretaba. Al minuto 39 Darío Benedetto, el goleador y gran figura de los xeneizes anunciaba, tras una jugada en la que el arquero de River le desvió el balón al momento de rematar, lo que concretaría cuatro minutos después. Luego de una contra, ejecutada a la perfección por parte de Boca Juniors, el “pipa” Benedetto al minuto 43, lograba su quinto gol en esta edición de la Libertadores. River estaba cayendo y no respondía.

Los de río de la Plata habían ofrecido poco fútbol, de hecho, Boca tuvo la oportunidad de irse al descanso 3-0, pero perdonó, lo que a la larga le costó el título. River salió al segundo tiempo con una mentalidad totalmente distinta, los juniors parecían fantasmas deambulantes en la cancha del Bernabéu, era el momento de los millonarios. Los papeles en la segunda mitad habían sido intercambiados, poco a poco River Plate se iba metiendo más en el partido. Y como ya es cliché en el fútbol, “el que perdona, pierde”. River mediante una triangulación excelsa, encontró el empate al minuto 67, ante una definición soberbia de su “killer”, Lucas Pratto. Desde ese momento, el hilo del partido lo manejó River Plate.

Boca Juniors parecía estar implorando que se acabara el tiempo regular, su fútbol e intensidad habían desaparecido, sus jugadores miraban al cielo y al césped, como esperando una respuesta que nunca llegó. El árbitro dio el pitazo final, terminaba el tiempo regular, 1-1 en la vuelta y 3-3 en el global, el Superclásico argentino se tenía que definir en prórroga.

No transcurrían ni tres minutos del tiempo extra cuando se dio una de las acciones más polémicas del encuentro, una expulsión muy dudosa de Wilmer Barrios, que dejaba a los juniors con diez jugadores, desde ese momento todo fue de color blanco y rojo. La diferencia de un hombre se hizo notar en el marcador. Al minuto 108, un zapatazo descomunal de Juan Quintero mandaba la pelota al fondo de la red, los millonarios estaban cerca de la gloria.

Por si fuera poco, Boca Juniors se quedaba con nueve jugadores tras una lesión de Gago, lo que significó el último clavo en la aspiración de los xeneizes por ser campeones. Aún así, Boca dio muestra de su carácter, con solo nueve jugadores puso en aprietos a River Plate, demostrando que tenían un corazón inquebrantable. Al punto que un remate de los dirigidos por Barros Schelotto dio en el poste, casi mandaban el partido a penales.

Sin embargo, con una contra y el arco vacío, River Plate mandaba a la lona a Boca y conseguía su cuarta copa Libertadores (1986, 1996,2015 y 2018) al concretar el 3-1 final. Boca jugó bien solo 45 minutos, River supo levantarse y superar a su acérrimo rival. Un digno Superclásico argentino y final de Libertadores. River Plate, es el rey de Sudamérica.

Conmebol reprobada

Pese a una final vibrante, la Conmebol quedó a deber. La organización de estos dos partidos fue lamentable, las fechas no fueron las idóneas, esto propició la cancelación del juego de ida. La vuelta en el Monumental careció de seguridad, permitiendo la agresión a los jugadores de Boca Juniors y que a la postre llevó a aplazar el juego de vuelta.

Por si fuera poco, en una decisión “salomónica” optaron a que la final debía jugarse en el Santiago Bernabéu, sí, en otro continente. Esto representó una cachetada brutal al fútbol sudamericano, un mensaje claro de que no existían condiciones para disputar el partido en suelo americano. Era la oportunidad dorada para que el fútbol de este continente brillara con este Superclásico, pero la Conmebol fracasó en su organización, América merecía tener su final en su tierra.

 

 

Autor: Multienfoque

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