Del juicio de la historia no podrán escapar

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Policías reprimiendo manifestación cívica. Tomada de Confidencial | Carlos Herrera

A la fecha se contabilizan más de 300 muertos, 600 presos políticos y miles de exiliados, según organismos de derechos humanos, por protestar contra el régimen Ortega-Murillo

Todos los días convierten Managua en un enorme campo militar, decenas de patrullas rondan a lo largo y ancho de la capital, están en cada parada de buses exhibiendo su armamento, cargado y listo para disparar a quien sea. Ríen, bromean y aparentan estar cómodos así, sienten que su uniforme les da poder, inmunidad, el derecho de pisar con sus botas a cualquier ciudadana o ciudadano que exige justicia, libertad y democracia.

A los pocos sensatos que quedan

Esto es para ustedes, policías, si todavía hay personas con valores, sensatos dentro de la institución, háganse estas preguntas, ¿de verdad sienten honor de reprimir a personas pacíficas, de servirle a un dictador, de haberse convertido en el verdugo de su pueblo? ¿Creen que brindan seguridad imponiendo el terror, la persecución y el asedio contra manifestantes que exigen democracia y justicia? ¿Creen poder cometer atrocidades y crímenes con la excusa de ser “en defensa de la revolución”? Por si no sabían, desde el momento en que una “revolución” asesina, persigue y tortura a personas que quieren un cambio por la vía pacífica, se convierte en una dictadura.

Les recuerdo que llevan el Escudo de Nicaragua en el uniforme. Que juraron defender y servir al pueblo, no convertirse en su pesadilla. Deberían transmitir seguridad, confianza, pero transmiten dolor, miedo y repudio.

En sus manos está depositada una cuota para detener las lágrimas de su patria, aún están a tiempo de unirse al pueblo, de estar del lado correcto. No está en las manos de sus superiores. Qué fácil sería si optaran por no reprimir a sus hermanos y hermanas, de tirar las armas y abonar a dejar atrás un presente de sufrimiento, de injusticia.

Para los que disfrutan reprimir

Sí, a ustedes que gozan reprimir, que aman sentirse la “autoridad” y violentar los derechos humanos. Los que vociferan insultos contra su propia Bandera Nacional y ponen en alto una partidaria. A ustedes, que gritan “mi comandante se queda”, estén claros que, tarde o temprano -más temprano que tarde- el juicio de la historia tocará a sus puertas y de ese, nadie sale absuelto.

Pueden sentirse confiados, creer que aplastaron por completo una rebelión cívica, que ya nadie volverá a salir a las calles y levantar su voz, craso error.

Con patrullar día y noche, con militarizar todo el país no demuestran superioridad. Les carcome el miedo. Ese miedo que les inunda el cuerpo cuando ven a una persona decidida, usando como única arma los colores azul y blanco, que los encara a ustedes -armados hasta los dientes y cobijados por casi 10 compañeros más- sin vacilar.

¿Recuerdan el 18 de abril de 2018? Nadie apostaba por un levantamiento ciudadano, por una revolución que daba sus primeros pasos. Explotó en sus caras, sin previo aviso. Incluso, a los mismos autoconvocados también nos estalló en el rostro. Esa mecha sigue encendida y, aunque crean que dominan con la represión, están muy equivocados, no se vayan a quemar, la llama está presente y ustedes advertidos, cuando un pueblo grita: “¡Basta ya!”, el cambio es inminente.

Autor: Multienfoque

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